viernes, 9 de noviembre de 2012

Un mundo sin espejos

Me miro en el espejo del colectivo. Veo mi reflejo. Me veo.
Algo más, aparte de mis propios ojos, me muestra como soy. Mi reflejo.
Veo entonces a una chica que, caminando por la calle, para enfrente de una vidriera y se mira en su reflejo. Se acomoda el pelo y sigue caminando.
El colectivero mira el espejo que tiene enfrente para ver asi reflejado, el espejo que se encuentra en la puerta de atras y le muestra como a una vieja le esta costando bajar.

Si las ventanas del colectivo nunca hubiesen admirado las caras de la gente. Si su imagen hubiese quedado impregnado en la superficie lisa del vidrio. Si la chica hubiese parado en la vidriera y sus ojos solo hubiesen recibido como respuesta a su busqueda un par de botas en liquidacion. Si el colectivero hubiese tenido que girar la cabeza para asegurarse de que la vieja baje bien. Si viviesemos en un mundo sin espejos.
Si viviesemos en un mundo donde no existen los reflejos. Un mundo donde los vidrios se hubiesen encaprichado y no nos quisieran reflejar.
Y las camaras de fotos no quisiesen sacar mas fotos. O el agua nos mostrase nada mas que su fondo
Entonces la television perdiria su valor, no serviria mas
Tendriamos que revalorizar nuestros ojo y lo que significan. Pondriamos mas atencion a los detalles de nuestra memoria ¿De qué otra manera recordariamos lo visto? Solo recordando.
Tendriamos que confiar en el criterio y en la vision de los demas para recordarnos y conocernos a nosotros mismos, asi como nosotros tendriamos que hacerles ver a los demas quienes son ¿No seria esta otra version de la television?
Los demas nos mostrarian lo que ellos creen que es la realidad. y nosotros tendriamos que confiar en esa vision.
Apreciariamos cada maravilloso detalle que nos brindan los ojos. Intentariamos llenarnos con visiones.
Si pasase esto, las relaciones entra la gente se afianzarian. Ellos tendrian en sus manos nuestras verdades y nosotros en nuestras manos (o en nuestros ojos, mejor dicho) sus verdades.
Pero como saber entonces si nos dicen la verdad. No hay forma de saber, eso es lo que nos hace humanos.
Podemos decidir si creer o no; si creer ciegamente o seguir instintos.
Pero ¿sabes qué? No importa, porque aun teniendo espejos a nuestro alrededor tenemos las mismas dudas,  creemos en lo equivocado y dudamos de los certero.
Por todo esto, un mundo sin espejos no sería lo mismo, pero solo para nuestros peinados , porque todo lo demás estaría igual que hasta ahora.
Guadalupe Marin

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